El bibliotecario y la industria del cine

Hay muchos libros en el mundo, tantos libros que por algo existen las «caja de libros», comúnmente conocidas como bibliotecas. Sin embargo, desde que el hombre empezó a crear ciertos inventos que ahora son fundamentales en la vida de calidad de un adulto urbano, la información no sólo radica en los libros. Hemos visto esta evolución a través de nuestras clases de Historia y quien ponga atención observa que se han estado moviendo y transformando todos estos soportes.
Conocemos la radio, el periódico, el internet y el cine. Pero, ¿conocemos cómo el bibliotecario ha tratado de lograr que estos soportes que contienen información, sean utilizados de manera apropiada por el usuario? ¿sabemos cómo o qué se hizo para poder implementar todos estos soportes y contenedores en la biblioteca? ¿sabemos acaso qué ha hecho el bibliotecólogo, documentalista (y todos los otros nombres posibles para el profesional de la información) para la conservación y preservación de estos soportes?
 
Veamos cómo se han trabajado estos soportes: Revistas igual a hemeroteca, mapas igual a mapoteca, sonidos y grabaciones igual a fonoteca y otras «cajas» que guardan estos soportes. Son muchos recintos especializados para soportes que bien podrían tener un lugar en la «caja de libros» que todo el mundo conoce. Si no me creen, corran para la biblioteca Vasconcelos  saliendo de la estación de metro Buenavista en la Cd. de México (como honroso ejemplo) y verán la gran gama de salas y servicios que ofrece en una misma «caja de libros». 
 
Gracias a Paul Otlet que observó esta gran variedad de soportes incrementando día con día, se decidió no darle importancia a sus diferencias y los nombró a todos «DOCUMENTO», creando con ello la gran profesión documentalista que apoyan en la conservación y difusión de estos soportes. Los españoles son unos excelentes documentalistas que trabajan desde el muy conocido soporte libro hasta el muy descuidado soporte de fotografía e imagen. 
 
Pero, ¿qué pasa con el cine? Ese invento tan revolucionario, magnifico, profundo y lleno de tantos elementos que han podido desarrollar una industria tan grande en esta sociedad. 
 
 
El bibliotecario tiene un papel importante en esta industria, porque gracias al cine se ha podido transmitir información tanto para entretener como para incluso entrenar y capacitar a los empleados o hasta militares, como bien se demostró en la Segunda Guerra Mundial. 


Por ejemplo, Walt Disney mucho antes de su éxito con las famosas películas de princesas, tuvo que crear documentales para pilotos y otros vídeos para poder capacitar a los nuevos soldados. ¿Qué pasaron con estos celuloides? Pues se crea la maravillosa empresa «Walt Disney Archives» y he ahí el hogar de miles y miles de archivos audiovisuales y guiones que ha creado esta empresa. Cabe destacar que no sólo sus archivos son de los resultados finales que ha creado la empresa Disney, también hay archivos de texturas, imágenes 3D y otros archivos digitales que ponen a disposición de las empresas para poder crear animaciones por computadora desde estos recursos y evitar la pesada programación inicial, desde cero. No puedo detallar mucho, porque se puede perder el hilo de esta entrada, pero dejo el link de una entrevista sobre el papel de esta compañía dentro del mismo estudio y tal vez, podrán ver también un campo laboral bastante interesante en el cual poner los ojos. Además de otras notas interesantes que ayudaron a crear esta entrada.
 
Otro papel protagónico que tuvo el bibliotecario en la industria del cine fue el Registro Nacional del Cine, el cual fue creado por la Biblioteca del Congreso en la Junta Nacional de Conservación de Cine, todo esto es por la Ley de Conservación del Cine que fue promulgada en 1988 y con una serie de renovaciones, la última de estas renovaciones se dio en octubre del 2008. En esta ley también se creó la Fundación Nacional para la Conservación del Cine, que no tiene fines de lucro. Cada año conserva alrededor de 25 películas «cultural, histórica o estéticamente significativas.» Cabe mencionar que este registro, es sólo para mostrar la diversidad del patrimonio cinematográfico estadounidense.
 

Para entrar en el registro, se debe tener una antigüedad de diez años y cumplir con algunas de las tres características anteriormente mencionadas. La primera selección se dio en 1989 y de 1000 películas consideradas se escogieron 25 películas que fueron examinadas por el bibliotecario James Billington. A partir de 1997, el publico solo puede postular 50 películas al año.

  «En conjunto…las películas en el Registro Nacional de Cine, representan una gama impresionante de la cinematografía estadounidense, incluyendo el cine de Hollywood, documentales, producciones caseras, películas de interés regional o étnico, animación y cortometrajes, que merecen todos el reconocimiento, la conservación y el acceso de las futuras generaciones.»
Dr. James Hadley Billington, Bibliotecario del Congreso8

El fragmento anteriormente presentado es un fragmento que se encuentra en un artículo de Wikipedia que habla sobre este registro, en él encontraran muchas referencias importantes y grandiosas sobre el cine estadounidense y su cultura de preservación y conservación. También al final de la entrada podrán encontrar la página de este registro nacional. Y hablando de referencias también dejo el link de los «Archivos Disney» que aplican las tecnologías de web 2.0 para lograr un acercamiento a esta institución a través de sus documentos y curiosidades. Espero que puedan echarle un vistazo. 

En fin continuando con las labores del bibliotecario en la industria del cine, vamos a enfocarnos en mi país, México. Todos conocemos de oído la nueva reinauguración de la Cineteca Nacional, que según su página de Internet:
 
 Preserva la memoria fílmica tanto nacional como mundial y promover la cultura cinematográfica en nuestro país. 
Su historia es bastante interesante, pero debido a que no se puede profundizar como me gustaría, seré breve y trataré de poner un excelente conteo de sus actividades y la importancia del bibliotecario en este tipo de instituciones. La Cineteca Nacional de México abrió sus puertas el 17 de enero de 1974 con la proyección de la película El compadre Mendoza (1933), de Fernando de Fuentes. Se construyó en uno de los Foros de los Estudios Churubusco, y en aquel entonces estaba adscrita a la Dirección de Cinematografía de la Secretaría de Gobernación. La conformaban dos salas de proyección abiertas al público (Salón Rojo y Sala Fernando de Fuentes), y tenía además un área de exposiciones periódicas, una hemeroteca-biblioteca especializada, una librería, un restaurante y bóvedas de seguridad para el almacenamiento de filmes con temperatura y humedad controladas, así como un taller de mantenimiento y reparación de películas. En 1992 se dio inicio a la construcción de bóvedas para el almacenamiento con los controles de seguridad, humedad y temperatura que la FIAF exige a todo archivo fílmico, financiadas con ingresos de la propia Cineteca, las cuales fueron inauguradas en 1994. En 1996 pasa a ser integrada al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
 
En 2011, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) impulsó  la modernización y ampliación de las instalaciones y los espacios públicos de la Cineteca Nacional. La iniciativa abarca la construcción de cuatro salas más, con capacidad para 180 espectadores cada una, un foro al aire libre y la renovación total del mobiliario de las ya existentes. También se construyó una bóveda de 700 m2 con capacidad para albergar 50 mil películas y un laboratorio de restauración digital de películas para desarrollar un programa de rescate de imágenes en movimiento. En su página web ofrece sus acervos y su centro de documentación además de otras funciones y actividades que alienten y motiven el gusto por la cinematografía. 

Sus archivos están divididos de una manera bastante específica. Aunque no cuentan con catálogos en línea para poder conocer más detalles sobre su acervo, vale la pena reservarse un día a la semana para ver que tal están los servicios y recursos que ofrece este recinto. Hay que destacar que la creación del laboratorio de restauración digital ayuda a esta cultura de preservación y conservación que el bibliotecario trata de inculcar en su sociedad y sobre todo de ejercer como profesional guardián de la información. Además que esta institución es pionera en el Archivo Memoria, un proyecto diseñado para preservar las imágenes que conforman nuestra memoria social y generar conciencia sobre su importancia a través de un amplio programa de preservación y acceso. Incluso invitan a la participación de donar materiales nuevos para seguir alimentando este archivo y crear nuevos montajes, por lo que los amantes de este tipo de actividades pueden contribuir a la memoria social de su comunidad al donar sus materiales a este tipo de proyectos fantásticos para el público curioso interesado y no sólo pide donadores, sino que también solicita a personas que requieran de un resguardo de su material. ¿Creen entonces que el bibliotecario sólo debe dedicarse a los libros? Por supuesto que no, hay tanto documento y soporte afuera que no se le ha prestado atención como para difundirse y sacar proyectos como el Archivo de Memoria de la Cineteca Nacional. Aunque la Cineteca, también ofrece acervo bibliográfico y hemerográfico para sus usuarios, estos acervos se componen de más de 15 mil libros, tesis, folletos y catálogos, más de 40 mil expedientes con notas de prensa e investigación sobre películas, festivales, premios y personalidades nacionales y extranjeras, más de 900 títulos de revistas críticas y académicas, más de 9 mil guiones no publicados, listas de diálogos y argumentos además de una colección de press books y recursos electrónicos. Y en este Centro de Documentación sí hay un catalogo electrónico, así que sus registros se pueden consultar y compartir, en caso de querer profundizar en el tema. 
 
Bueno, al final creo que esta entrada me ha quedado corta para poder desarrollar TODA la gama de actividades que puede tener un bibliotecario en esta industria. ¿Es verdad que esta gama de actividades se enfocan en preservación, conservación y difusión de este material? Por supuesto que no, también tiene otros servicios que ofrecer como la consulta, referencia y ¿por qué no hasta un increíble instructor y formador? La consulta en el cine puede ir desde un usuario pidiéndote una comedia o un celuloide fantástico de los años 20, el de referencia a una larga lista de directores del género horror o gore y en el de instructor y formador puedes ser una persona que les de ciertas herramientas para apreciar mejor o entender un filme y su valor social o al menos el impacto que puede tener o sólo un buen compañero para platicar y compartir estas experiencias cinematográficas. 
 
Ya para concluir esta entrada, les dejo con algunas reflexiones. ¿Se pueden considerar como parte de la cultura cinematográfica, los filmes y grabaciones que no tienen más de dos años de antigüedad? ¿los de género de superheróes, los de entretenimiento o super taquilleras? ¿Se deben dejar de lado sólo por no tener un impacto estético o histórico? ¿Hay reglas de catalogación que cumplan las necesidades del usuario que busca este tipo de documentos? ¿Saben de algún catalogo electrónico (catalogo, no registro) que ofrezca los registros de estos documentos? Y más importante aún, ¿creen que el bibliotecario necesita de una formación más especializada para poder trabajar en esta industria enorme? A mí parecer me parece que sí necesita especializarse bastante para poder entender y manejar bien estos rubros del mundo de la información. 
 
Pero eso es depende de como el profesional se desenvuelva y comparta en sus proyectos y enfoques. La industria del cine va más allá que registros o listas, incluso más allá que la tarea de conservación o preservación. Tal vez si más estudiantes y docentes se esparcen más no sólo en una industria en específico sino que también se involucre en otras industrias del mundo profesional de la información y el mismo profesional no abandona su papel importante dentro de la formación de los profesionales de futuras generaciones,  se pueda llegar a muchos caminos llenos de actividades para los mismos. Al final, es una relación de retroalimentación, entre más investigue, estudie y practique el estudiante y docente en el campo profesional, más puede abrirse camino como profesional y por lo tanto, éste puede escribir y compartir sus experiencias para que el estudiante y docente siguientes puedan prepararse mejor involucrándose en proyectos y actividades esenciales que le den estas oportunidades. Que brinden respuestas a estas innumerables reflexiones y preguntas que surgen de algunos curiosos interesados aprendices y profesionales. 
 
En fin, con estas reflexiones severas pero ciertas, me despido de esta entrada que disfrute mucho al escribirla. Fue una de las entradas en las que más fuentes electrónicas he utilizado y con un tema que apenas me voy involucrando, pero me parece tan fascinante. 

También les comparto un documental que habla sobre los Archivos Disney, lo que es una prueba fehaciente de la labor bibliotecaria fuera de las bibliotecas.
 
Les deseo una excelente noche y gracias por leer a esta Aprendiz de  la Información.
 
 
Fuentes Consultadas:
 
Cineteca Nacional
 
http://www.cinetecanacional.net/ <<<< para consultar los proyectos hay que entrar en la pestaña Acervo
 
Registro Nacional de Cine
 
 
 
Archivo Disney
 
 
Biblioteca Vasconcelos
 
 
 
 
 

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